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E) VALORES ABSOLUTOS Y RELATIVOS

 

a) ÍNDICES SECTORIALES.  La suma de puntos obtenida con las calificaciones de las referencias de cada Sector recibe el nombre de Índice Sectorial.

El Método dispone de 25 Índices Sectoriales, correspondientes a cada uno de los Sectores explorados.

Estos valores son indicativos del nivel de realizaciones prácticas o de la madurez evolutiva del limitado mental, permitiendo su evaluación cuantitativa y , de modo especial, acceder a un control matemático de sus progresos.

Facilitan una información cuantitativa muy detallada, extensa y ordenada en su secuencia evolutiva y son indicativos de las capacidades del limitado mental “en su propia identidad”, sea cual sea su edad cronológica, teniendo presente que el Método comprende referencias que van de los tres a los ocho años de edad evolutiva.

Estos valores absolutos, concebidos en función de su categoría sustancial de limitado, totalmente al margen de su edad cronológica, son válidos y útiles a los fines de una programación psicohabilitativa, por la representatividad real de sus posibilidades formales, pero incompletos para interpretarlos desde el punto de vista de su desarrollo.

Una exploración meramente cualitativa, sólo puede atenerse al registro y a la utilización de las referencias de conducta destacadas en la exploración, tomándolas en aquel sentido “absoluto”. Pero una valoración cuantitativa brinda la oportunidad de relacionar aquellos valores “absolutos” con las diferentes etapas del desarrollo normal, convirtiéndolos en valores “ relativos”.

Para conseguir esta conversión el Método ha sido validado con una muestra representativa de población normal de 3 a 8 años para que las edades evolutivas facilitadas fuesen referenciables a la normalidad.

Las calificaciones, los índices y todas las tablas y representaciones gráficas de los mismos, como resultado de la exploración del niño normal en sus diferentes edades cronológicas, son indicativas de la edad en la que el niño normal supera cada una de las pruebas del Método Dimensional y de la forma de conseguirlo.

Son, pues, referencias informativas respecto a la normalidad y respecto al momento evolutivo en el cual el niño normal posee la suficiente madurez para alcanzar la conducta propuesta en cada verificación; nosotros no hacemos sino correlacionar estos resultados con los del niño limitado.

A modo de síntesis, podemos decir que el Método Dimensional posee dos cualidades: por una parte, está dotado de un sistema de puntuación que facilita unos valores absolutos representativos de su capacidad de conducta práctica, sobre veinticinco sectores diferenciados de la misma, y, por otra parte, tiene registradas las cuantías correspondientes al niño normal desde tres hasta ocho años.

Del resultado de relacionar los valores absolutos obtenidos mediante la pasación del Método al niño limitado y las cuantías de estos mismos valores correspondientes al niño normal, se obtendrá una información del limitado referenciada a la normalidad evolutiva, con todas las ventajas que ello supone para la ponderación de sus progresos y la interpretación de su propio desarrollo.

Mediante sencillas operaciones aritméticas se pueden obtener una extensa gama de valores “relativos”. Todos ellos de significación evolutiva e indicativos, por tanto, de aspectos diversos del curso de su desarrollo. Estos valores son los siguientes:

b) ESTRUCTURAS APTITUDINALES.  Estos valores introducen en la exploración del limitado mental una relación de proporcionalidad distributiva. La exploración periódica evalúa la cuantía de los progresos de cada uno de los cinco sectores integrados en su dimensión correspondiente; estos progresos cuantitativos se van acumulando sucesivamente en el curso de los años. Ahora bien, aparte de los valores absolutos de estos incrementos, lo que importa aquí es averiguar como se distribuye, proporcionalmente para cada sector, el total ganado en cada dimensión. Este total está constituido por la suma de los aumentos obtenidos en cada uno de los cinco sectores integrados en la dimensión.

A la expresión matemática del resultado de esta distribución proporcional la hemos calificado de estructura aptitudinal.

De hecho, la acumulación progresiva, año tras año, de nuevas pautas de conducta va creando - a través de una adecuada distribución entre los distintos sectores - una capacidad, a modo de estructura psíquica, subyacente al comportamiento del conjunto de la dimensión correspondiente. Tal comportamiento estará influenciado por el sector o los sectores que predominen en su participación cuantitativa del conjunto. Por esa facultad de modelar, y en el limitado mental de singularizar su conducta, hemos calificado estas estructuras de “aptitudinales”.

Obtenemos, en consecuencia, cinco valores estructurales que corresponden a cada una de las cinco dimensiones: Estructuras aptitudinales dimensionales A, B, C, D y E.

Para hallar estos valores se suman los puntos correspondientes a los índices sectoriales y se determina el tanto por ciento en que los valores de cada sector participa en el total de la dimensión.

 

Figura 3: Ejemplo de Estructura Aptitudinal.

 

Estos valores son muy importantes ya que de manera más clara muestran los desajustes que condicionan la propia limitación o insuficiencia.

Destacamos dos aspectos importantes: 1) que muestran el estado real de conducta del limitado en el sentido de organización y armonía, evaluable cuantitativamente y en comparación con la normalidad; y 2) que estas estructuras evolucionan y cambian en el curso del desarrollo del limitado, exactamente igual que cambian en el desarrollo normal, lo que permite seguirlas en su evolución sucesiva a través de las exploraciones periódicas.

c) EDADES EVOLUTIVAS. Hablemos de edades evolutivas en plural porque, al existir un proceso y un ritmo evolutivo particular para cada sector, hay también una edad evolutiva propia para cada uno de ellos y, por lo común, pueden ser distintas entre sí.

Debe comprenderse bajo este concepto, la edad real en la que el niño normal posee el mismo nivel de posibilidades que las demostradas por el limitado en los resultados de la exploración dimensional. Es decir, la edad evolutiva normal a la que el limitado puede ser referenciado, no equiparado, de acuerdo con los valores de sus índices correspondientes.

La edad evolutiva expresa, de una parte, el nivel de madurez comparable a la normalidad, en el orden funcional práctico de cada sector y, de otra, su valor queda circunscrito exclusivamente al limitado inventario de pruebas del Método.

Las puntuaciones obtenidas en cada sector, índices sectoriales, se convierten, mediante las correspondientes tablas, en edades evolutivas referenciales al desarrollo normal en un total de veinticinco.

d) COCIENTES EVOLUTIVOS. Como complemento a la obtención de las edades evolutivas del examinado se elaboran otros veinticinco valores relativos denominados Cocientes Evolutivos, que se obtienen al dividir la edad evolutiva sectorial por la edad cronológica del examinado, ambos datos convertidos en meses para realizar la operación, y el resultado se multiplica por 100 para evitar los decimales.

Es necesario aclarar que, al igual que en otros instrumentos evaluadores que elaboran un dato parecido, la edad cronológica del sujeto se congelará a los 14 años para evitar que el resultado sea equívoco o poco útil al utilizarlo.

 

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